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Alerta: medicamentos falsos
Un diez por ciento de los medicamentos que hay en el mercado mundial son falsos. En los países pobres se adulteran fármacos de primera necesidad, y en los desarrollados son las píldoras contra la impotencia y los anabolizantes los que más se falsifican.

Viagra, la píldora contra la impotencia masculina de los laboratorios Pfizer, es el medicamento más falsificado del mundo occidental. España no es ajena al mercado fraudulento de la píldora azul que, junto a los anabolizantes, son los fármacos más falsificados en nuestro país. El último ejemplo se produjo el pasado mes de marzo. La Guardia Civil se incautó de 85.000 unidades de Kamagra, un genérico de composición idéntica a la Viagra y presentación muy similar cuya venta está prohibida en la UE. El material incautado podría haber valido en el mercado un millón de euros. El vendedor era un holandés que fue detenido por presuntos delitos de contrabando, contra la salud pública y contra la propiedad intelectual.
Vendía la falsa píldora en la costa de Girona. Sus clientes eran turistas británicos y alemanes que adquirían la pastilla sin ningún control médico. Tres meses después, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios daba a conocer la Operación Mamut, que desarticuló la mayor red de tráfico ilegal de medicamentos falsificados, básicamente hormonas de crecimiento y otros anabolizantes.
Un 10 por ciento de los medicamentos que se venden en el mundo son falsos o de baja calidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La misma entidad califica de medicamentos falsificados los que están deliberada y fraudulentamente mal etiquetados en cuanto a su identidad y fuente. Pueden ser productos con ingredientes exactos y envase falso, con principios activos falsos, sin principios activos o con cantidades insuficientes del principio activo. Con Viagra a la cabeza de los fármacos pirateados, el problema no sólo atañe a países en vías de desarrollo –donde según la OMS, el problema afecta a hasta un 60 por ciento de los medicamentos que se venden (ver recuadro)–: cada vez más llegan a los países desarrollados. Un 25 por ciento de los medicamentos que se venden en los países desarrollados son falsos o ilegales, según datos del mismo organismo.
En España, los laboratorios consultados por interviú dicen que son contadas las veces que han detectado falsificaciones de sus productos. El modelo de oficina de farmacia, tal y como está concebido aquí, previene que los productos falsos entren en las boticas, señalan desde la industria farmacéutica. Pero los laboratorios admiten que la venta indiscriminada de supuestos fármacos a través de internet, un mercado global difícilmente controlable por las autoridades sanitarias, hace imposible un seguimiento eficaz de la seguridad y autenticidad de sus productos. Hay innumerables webs que ofrecen remedios de dudosa procedencia. La mayoría son fármacos conocidos y que siempre requieren prescripción facultativa: la Viagra de Pfizer, el Cialis de Lilly o el Uprima de Abbott contra la impotencia sexual; Propecia –contra la calvicie– de Merck Sharp & Dohme; el antidepresivo Prozac (Lilly) y los antigrasa Xenical (Roche) y Reductil (Abbott). En muchas ocasiones, comentan desde los laboratorios, son copias hechas en países como India y Brasil y nadie puede garantizar su autenticidad. A veces, incluso, se venden bajo el epígrafe de genérico, cuando todavía no existen en el mercado genéricos de las marcas citadas. Por tanto, añaden, se trataría de una falsificación.
El caso de Viagra resulta espectacular. Tan falsificada es la pastilla azul que, según datos de la filial española de Pfizer, del total del los correos electrónicos no deseados que recibe un usuario un 25 por ciento son ofertas de Viagra. Todas falsas, “porque Pfizer es la única compañía autorizada para su venta y no lo hemos hecho nunca a través de internet”.
Riesgo para la salud
Pese a a las denuncias de Pfizer, los sucedáneos de Viagra siguen circulando por internet con impunidad. Además de la “viagra genérica barata”, una de las más ofertadas, otras píldoras dicen tener exactamente los mismos efectos e idéntico principio activo, el sildenafilo. Para venderse a un precio menor cambian de nombre y circulan como Kamagra, Zenegra, Caverta, Silagra...
Portavoces de Pfizer insisten en la difi- cultad de controlar las “viagras falsas” que circulan por la red, y llaman la atención sobre la responsabilidad de los propios compradores, que en muchas ocasiones prefieren adquirir la pastilla por internet debido al anonimato que les confiere. “Deberían darse cuenta de que no sólo es un problema de si les engañan o no, sino que pueden poner en riesgo su salud”. Cada vez que se produce una incautación de falsa Viagra, Pfizer, que trabaja en colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado, envía las pastillas intervenidas a sus laboratorios en Barcelona, donde se verifica su autenticidad.
En España, se constata cada vez más la presencia de medicamentos falsos que, además de por internet, se venden por canales sin control farmacéutico. Por ejemplo, los gimnasios. En junio pasado, en la Operación Mamut, llevada a cabo por la Policía y la Guardia Civil, se desarticuló un gran red de trafico ilegal y falsificación de hormona del crecimiento y otros anabolizantes, productos que siempre han de estar sometidos a control médico. La operación se saldó con la detención de 70 personas en toda España. Se encontraron más de 30 millones de dosis de productos clandestinos, sobre todo anabolizantes. Aunque las falsificaciones tenían una “alta calidad” en cuanto a su apariencia externa, las condiciones higiénicas de fabricación y manipulación eran “nefastas”, según datos de la investigación. Los anabolizantes incluían materias primas carentes de credibilidad y que, además, a menudo estaban cortadas con talco o aceites. El consumo de productos clandestinos incautados, según la Agencia Española del Medicamento, podría haber causado “gravísimos daños para la salud de las personas que los hubiesen consumido”.
Primobolan, Deca-Durabolin, Winstrol o Nandrolona Decanoato son algunos de los anabolizantes más falsificados en España, según fuentes cercanas a la investigación. La constante aparición de falsifi- caciones de este tipo de sustancias pone de manifiesto que el uso clandestino de dopantes no afecta sólo al ámbito de las competiciones deportivas sino que también se ha extendido a jóvenes sanos que los utilizan para acelerar el crecimiento de la musculatura en poco tiempo.
En su farmacia de Gijón, Álvaro Domínguez- Gil Hurlé, especialista en farmacia hospitalaria y profesor asociado de la Universidad de Salamanca, ha constatado cómo algunos clientes le consultan sobre productos dopantes, la mayoría procedentes de Estados Unidos, que han adquirido en gimnasios. El especialista piensa que no es más que la punta del iceberg de un negocio clandestino que pone de manifiesto la facilidad a la hora de adquirir medicamentos que no han pasado control sanitario y que, en muchas ocasiones, son falsos.
Entrada masiva
Domínguez-Gil advierte de que “hay que estar preparados. Las autoridades sanitarias no deberían mirar a otro lado. Hace tiempo que vengo alertando de que la entrada de medicamentos falsos en España puede ser masiva en un horizonte no muy lejano, sobre todo a través de los países del Este. En Rusia, el número de fármacos falsos se ha incrementado hasta diez veces en los dos últimos años”. En la actualidad, explica el especialista, la falsificación de medicamentos de primera necesidad no resulta rentable en nuestro país porque en “España el medicamento es muy barato y está financiado por la Seguridad Social, pero hablamos de un problema global por lo que, a medida que el precio de los fármacos suba y algunos dejen de estar financiados, se establecerá un mercado paralelo de copias al que hay que estar muy atentos”. Domínguez- Gil aporta otro dato: falsificar un medicamento es muy sencillo: “No necesitas mucho espacio. Teniendo el producto original, un pequeño laboratorio clandestino y una máquina para hacer el comprimido, ya puedes fabricar las copias”. El especialista cita el ejemplo de la desmantelación por la policía de una red ilegal de laboratorios en distintas provincias que se dedicaban a falsificar un producto cuasi farmacéutico, una crema para bebés que se distribuía por Europa y Marruecos. El perjuicio a la compañía que comercializaba la pomada, el laboratorio francés Stagma, fue de más de un millón de euros.
El Consejo Internacional de Enfermeras dedicó este año su Día Internacional a las falsificaciones de medicamentos. Desde el Colegio de Enfermería de Tenerife, su presidente, José Ángel Rodríguez, insiste en que no es un problema ajeno a España y cita como ejemplo la desactivación de redes de la falsificación de dopantes. En la Escuela de Enfermería de Castellón cuentan que se ha detectado en la provincia la entrada de fármacos falsos llegados de países pobres. Explica el doctor Antonio Palau, profesor de Farmacología del centro, que algunos inmigrantes traen fármacos de sus países de origen y composición desconocidos para los especialistas, “medicamentos que nunca habíamos visto. Hay que estar encima de ellos para convencerles de que no son eficaces y seguramente son de muy baja calidad”.
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